DESEOS MINÚSCULOS Y CATÁSTROFES SONORAS
Algunos elementos para experimentalismo sonoro
hoy
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La
escucha
Animal
La historia
Música, arte y pequeñas
catástrofes sonoras
La paleta del sonido
electrónico
Materialtheorie
Nueva conciencia
Deseo minúsculo y
experimentalismo en música
Resumiendo
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- Trato de trazar un
recorrido por conceptos fundamentales para pensar el experimentalismo sonoro en
nuestra música contemporánea. Trazar un paisaje somero acercándonos a algunas
cuestiones que se le plantean hoy a cualquiera que intente pensar la música
ateniéndose a algunas de las prácticas musicales en auge. Estas son, a saber, la
llamada música electrónica o música generada con medios computerizados y la
música de improvisación libre. Ambas corrientes, que en muchas ocasiones
convergen cada día más, se presentan como practicas producidas al margen total
de las escuelas y centros de adiestramiento estético. No podemos olvidar que
esta música no es algo nuevo en cuanto a la propuesta formal. Al menos desde los
años 60, vemos aparecer en la escena musical practicas completamente
experimentales que rompen radicalmente con la tradición. Pero entonces, ¿Qué hay
de interesante en esta música actual que oímos sonar cada día más en reducidos
conciertos, salas de exposiciones, o centros de arte?. Trato de desentrañar
algunas cuestiones que se plantean con carácter exclusivo hoy en esta música,
para con ello, poder ir acercándonos a una reflexión más apropiada a las
prácticas contemporáneas.
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- La escucha
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- ¿Como escuchamos hoy?
- Que el entorno sonoro en el
que hoy nos movemos ha cambiado completamente, y que es otro, casi distinto por
completo al de otras épocas, es una cosa que no se le escapa a nadie. Que estos
nuevos entornos repercuten en la forma de escuchar nuestra y que la escucha es
en gran medida una construcción cultural parece ser también algo del todo
evidente. Y sin embargo son muchos los que, aun hoy, continúan hablando del
sonido como si de un fenómeno puramente “natural”, (meramente físico que
nada tuviera que ver con lo cultural, como algo que aprehendemos de forma
natural sin variaciones subjetivas) se tratara. Partimos aquí del
presupuesto básico de que la escucha es un fenómeno construido por la sociedad
de cada tiempo. Como el arte, la religión, la política o la ciencia.
- Y si arrancamos de esta premisa
también aceptamos, por motivos del todo evidentes, que la música como dedicación
que opera con el sonido como materia prima básica también se encuentra sujeta,
además de por otras razones, a la situación cultural de cada tiempo. Situación
cultural que incluye todo el conjunto de elementos de producción social. Tomamos
la industria, la economía, la política, el arte, la ciencia, la tecnología, la
ideología, la superstición específica, y, por supuesto, los valores estéticos de
cada tiempo como elementos que configuran la cultura de cada periodo histórico y
geográfico.
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Participando de esta amalgama,
la escucha, la forma de escucha, resulta ser un fenómeno que permite
introducirnos en una suerte de análisis para la música contemporánea. Tratamos
de comprender esta música aquí, tratamos de pensarla. Pues parece que podría decirse que la música ha alcanzado un punto de conciencia
de lo sonoro tal, que a terminado por llegar al
- punto de contentarse con la mera
escucha. No en todos los casos, por supuesto, pero al menos en algunas practicas
la escucha activa y consciente ha venido a considerarse un acto creativo
musical.
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- Animal
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- El animal humano esta
arrojado al mundo. No hay un afuera y un adentro. El mundo se cuela por cada uno
de los poros de nuestro cuerpo, cuerpo animal que nos nutre de vida. Yo me llamo
de una manera, me llamo así desde el nacimiento pero no soy el mismo siempre, no
he sido siempre el mismo. Voy cambiando a cada día, mi cuerpo se regenera, las
células cambian, unas mueren y otras nacen. Soy en un cambio permanente, pero
parece que soy algo, que mantengo una identidad que no termina nunca por llegar
a su total disolución. Mi nombre respalda y protege mágicamente esa identidad.
Estamos pues, arrojados en un mundo que somos nosotros mismos. La mente humana
no esta localizada en un punto fijo, no es el cerebro, ni siquiera el simple
sistema nervioso. Parece que se desparramara por el cuerpo entero, parece que
sea el cuerpo. Somos cuerpo. Yo me siento a mi entero en mi extensión corporal.
Hay un tacto, un sentido de presencia constante que es el tacto. Siento calor,
frió, texturas… .
- También veo.
Miles de partículas luminosas que no se detienen entran en mis ojos, entran en
mí, sin parar. La luz del mundo entra en mí. También huelo y saboreo. Entro en
contacto con otros cuerpos que desprenden olor y/o sabor. Pero sobre todo, oigo.
Oigo sin parar un mundo que no termina de llegar al silencio. Un mundo en
movimiento y cambio constante que a cada simple gesto desprende sonido. Vivo,
por lo tanto, este arrojo al mundo (también) acústicamente. Cada cosa que pasa a
mi alrededor, aun incluso contra la apariencia de quietud, está en una
fricción-movimiento interno que lo hace desprender sonido. Una piedra quieta,
sola, aislada en un bosque, esta formada por miles de partículas atómicas y
subatómicas en continuo movimiento. No se detiene pues la piedra aunque parezca
para mí estar quieta. Yo no la oigo, es algo silencioso para mí, pero sabemos
hoy, gracias a la ciencia, que toda cosa del mundo sufre un movimiento interno y
que todo movimiento desprende sonido. El sonido es un tiempo de energía en
derroche. Hay un mundo que se cuela en mí a cada instante, desde que existo, un
mundo que esta en mí y que es además de otras cosas sonoro. No podemos
sustraernos de esto, no podemos obviarlo. Es
una dimensión natural de la existencia del animal humano lo sonoro. Estamos
arrojados a un mundo irremediablemente sonoro.
- Entra John
Cage a una cámara sorda buscando EL SILENCIO y no lo encuentra. Se frustra,
sigue buscándolo en múltiples intentos. Pero no puede dejar de escuchar dos
sonidos al menos. Uno grabe y otro agudo. El sistema circulatorio, y el sistema
nervioso. Deja de obcecarse. Lo asume, debe de asumirlo pues no hay otra manera
de ser para quien es persona, que siendo también sonoro. Alguien dijo que los
oídos no tienen parpados.
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- La historia
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- ¿Cómo ha tratado esta
dimensión sonora el ser humano a lo largo de la historia?
- Si decimos que esta posibilidad
fenoménica es algo consustancial a sí mismo para el humano, algo natural suyo,
entonces deberíamos encontrar rastros en la cultura de cierta conciencia sonora.
¿Dónde vemos manifestarse esta conciencia en la cultura y en la historia?. Una
mirada rápida nos pone delante dos cosas al menos.
- Por una parte la música.
Esta ha sido, ha funcionado como dispositivo social de manipulación y trabajo
con los sonidos. Hay música(s) en todo grupo, en toda cultura de cualquier
tiempo. Esto manifiesta por una parte una consciencia especifica de la dimensión
sonora, una cierta consciencia de lo sonoro como algo que es mío y al mismo
tiempote todos los que me rodean. El canto y la danza muestran este uso social y
estético del sonido. Segundo, y siguiendo los rastros de conciencia(s) sonora(s)
tenemos la poesía o conciencia literaria del sonido. Si, vemos en poemas,
cuentos y narraciones un juego liberado con el sonido. Las referencias que
podemos encontrar desde la poesía clásica griega o la poesía oriental como los
haikus, son múltiples. El poeta o narrador se ve liberado de las ataduras
materiales del instrumento y puede dar rienda suelta a su imaginación sonora.
Estos dos casos son los más notables para destacar en una mirada precipitada
como la nuestra. En ellos dos encontramos el binomio suficiente para empezar un
pequeño análisis.
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- Música-arte
sonoro y pequeñas catástrofes sonoras
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- Señala Andrey Tarkozsky en
su obra Esculpir en el tiempo que “…la música en una película es para
mí siempre un elemento natural del mundo sonoro, una parte de la vida del
hombre, aunque siempre es posible que en una película sonora, trabajada con toda
consecuencia, no quede sitio para la música y sea suplantada por ruidos, más
interesantes desde el punto de vista del arte cinematográfico, cosa que yo he
procurado en mis dos ultimas películas: Stalker y Nostalghia.”. El mundo
sonoro es parte esencial de la vida humana. La música resulta entonces
expresión natural de la misma. ¿Pero que entendemos por música?.
- Podemos llamar música a
aquella práctica de manipulación de aparatos diseñados para generar sonidos
específicos y la creación de piezas sonoras con los mismos. Hacer música sería
entonces manipular esos sonidos generados para la ocasión construyendo piezas
que tienen como objeto el disfrute. Una pieza musical seria una pieza, primero,
de características acústicas. Pero encontramos varios problemas ante estas
seudodefiniciones aparentemente claras. Pues la música, lo que llamamos música
no es solo eso.
- Todos los pueblos tienen su
música. Todos los grupos sociales de todas las épocas han creado mediante
aparatos sonidos ordenados, todos han sentido la necesidad de crear con el
sonido.
- Pero el empleo
de la palabra “música”, de origen griego, parece apelar a una tradición.
Efectivamente la historia de la música es historia de tradición. Si decimos que
todo grupo humano ha creado con el sonido piezas musicales esto no significa que
esas construcciones sean iguales, ni siquiera similares. Cada grupo ha tirado
por un camino, por decirlo de algún modo, creando su propia tradición y su
propia historia de los sonidos musicales. Es por tanto una construcción cultural
la música, la música se inventa, no se descubre. Si en occidente manejamos como
naturales un racimo de sonidos, unos intervalos determinados, eso no significa
que sean compartidos en otras tradiciones musicales, de hecho no ocurre así.
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- Es por esto que el empleo
del termino música parece querer indicar una manera histórica y concreta de
trabajar el sonido. En concreto en nuestra tradición occidental música es
manipulación de sonidos clasificados y estructurados racionalmente. Una
tradición cultural dominada y nacida de la constante matematización y
nacionalización, no podía hacer una excepción en lo musical. Armonía, ritmo,
altura, etc… son términos que responden a un empleo muy concreto de lo sonoro.
Además, otro rasgo de la mediatización musical del sonido seria que esta ha
operado siempre
restringiendo el campo de sonidos en el limitadísimo abanico de posibilidades
que los instrumentos, en el caso de la música instrumental, y la voz, en el caso
del canto, ofrecían. En la cita anterior de Tarkovski se puede apreciar algo
importante. Al referirse a la música para sus películas parece pensar en el
repertorio de la música instrumental y por ello, cuando se refiere al mundo
sonoro de una película, matiza en seguida que el trabajo puede requerir, como
algo mucho más interesante, la utilización de ruidos. Con ello nos
muestra algo que no debe de escapársenos. Si la dimensión sonora es un fenómeno
natural en la existencia real humana, la música entonces, y por lo que de
artificioso siempre ha tenido representa un sector limitado dentro de esta misma
dimensión. Y esto precisamente, por la riqueza del universo sonoro que nos
rodea, en el que, como decíamos al empezar, estamos arrojados. La música
tradicional de instrumentos es limitada y ajena a la mayoría de sonidos del
mundo. Al hilo de esto cabe retomar un punto que olvidábamos. Es el de la
conciencia literaria del sonido.
- Un rastreo en la literatura
nos daría frutos importantes para el análisis. Aunque este no es el momento y,
por ello tendremos que contentarnos sin los ejemplos pertinentes, pues no es del
todo necesario pensar en casos concretos para saber que toda la literatura se
encuentra plagada de alegorías y recursos a lo sonoro. Lo que nos interesa
resaltar es que dentro de las manifestaciones con las que podemos topar en la
vida cultural, en el caso de la literatura se presenta un caso especial. Hay
quien podría decir que en lo literario por mucho que se cite a lo sonoro, los
sonidos faltan. Y sin embargo es casi lo contrario. Pues los sonidos que están
en la literatura son los sonidos mas libres de todos. Cuando el poeta recurre al
clima acústico para situar y poner en ambiente una situaron, hace precisamente
un uso radicalmente libre del sonido. El sonido no está pero sin embargo podemos
escucharlo en su máxima pureza. En la literatura han dormido los sonidos reales
del mundo durante milenios. Podría alegarse que esto es absurdo, y nosotros
decimos que en los cuentos, los relatos, las canciones, los mitos…cada aparición
de un sonido deja entrever todo lo que la música de cada tiempo reprimía,
asfixiaba y marginaba.
- Hasta la llegada de las
tecnologías de grabación y reproducción a finales del siglo XIX y con el XX,
esas sonoridades del mundo, esas expresiones vulgares del mundo sonoro no
empiezan a tener presencia material real. Y por tanto no podían incorporarse a
la música, música que ha continuado hasta el advenimiento de la electrónica
sorda a los rumores de la vida. Ha habido música experimental cuando el músico
ha olvidado la gama sonora de los instrumentos tradicionales y se ha fijado en
los rumores del mundo. Ha habido música experimental cuando, el músico, ha
tratado de romper los límites de la tradición cultural de la escucha y ha
empezado a comportarse en música como la vida misma funciona; en cambio, devenir
aleatoriedad y pequeñas catástrofes sonoras.
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- La paleta de
sonido electrónico
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- Entendemos por música
electrónica aquella música producida con medios electrónicos. Es decir no una
música “instrumental”, que se hace con instrumentos acústicos tradicionales o se
amplifica mediante medios electrónicos, sino aquella otra producida por
dispositivos construidos con tecnología electrónica. Sintetizadores, vokoders,
teclados electrónicos, cajas de ritmos, cinta magnética, teremins,
osciladores, generadores
de ruido blanco, moduladores, filtros, amplificadores, (mejorados
tecnológicamente gracias a la invención del transistor a finales de los 40), y
toda una larga serie de aparatos que sin duda alguna transforman la sonoridad de
los instrumentos tradicionales. Alguien podría decir que este tipo de música
también es instrumental. Y tal vez así sea, tal vez deberíamos decir, siendo más
precisos, que es esta la música más instrumental de todas. El instrumento es el
medio sin el que no puede existir música. Nos referimos con música instrumental
más arriba a la música de instrumentos limitados a sonidos clásicos. El
instrumento electrónico permite una manipulación tal del sonido que es, por
hiperinstrumentalidad (permitid el termino) una música tan compleja en su
relación con el sonido que permite escuchar y generar los sonidos naturales del
mundo (además de emular los clásicos timbres, tonos y sonidos de los aparatos
tradicionales).
- La música
electrónica tiene sin embargo una larga trayectoria. Desde los primeros años del
siglo XX se empiezan a fabricar aparatos que inmediatamente pasan a ser probados
en composiciones diversas para la música y el cine. El Telharmonium de Thaddeus
Cahill en 1897 o el “Choralchello” de Melvin
Severy (1909) dan prueba de ello. Hasta llegar finalmente a las potencialidades
y recursos de un ordenador personal actual (en el que se incorporan gracias a
las posibilidades de la electrónica y la informática la mayoría de recursos
sonoros antes inventados) ha transcurrido una larga trayectoria de
experimentación y practicas con tecnologías electrónicas diversas. Generalmente,
como resultado de estas practicas, se han incorporado a la producción industrial
de música popular los resultados obtenidos, creando con ello múltiples
corrientes, variantes y estéticas musicales.
- Hay que señalar ahora que
la música electrónica en sí, no es portadora de una manera radicalmente nueva de
entender y practicar la música. La electrónica, que sin duda ha sido
portadora de nuevas estéticas sonoras, no es más que una cuestión de medios, una
cuestión de recursos. Y si han nacido nuevas músicas con el advenimiento de la
producción electrónica de sonidos, ha sido fundamentalmente por lo novedoso que
resultaban en cuanto a la plasticidad de los nuevos sonidos. Se ha hecho
electrónica, y en la mayoría de los casos eso significa que se ha continuado
haciendo música desde los mismos parámetros tradicionales de ritmo, armonía,
etc… pero con nuevas opciones sonoras. Es decir, en la época de las vanguardias
en arte, en plena época de descubrimientos tecnológicos, la música se sentía
agotada en sus formas y los medios electrónicos han venido al rescate de muchos
que se sentían angustiados. Crear una canción, (en plena época de capitalismo
avanzado, de ciudades supercrecidas, en el ritmo desenfrenado de una sociedad
del siglo XX occidental) en lo formal fundamentalmente idéntica a cualquier
canción popular asumida era considerado como una actividad completamente nueva.
Y esto debido a la opción de los nuevos sonidos, estos si, completamente
nuevos. Era como seguir pintando los mismos cuadros de siempre pero con un
pincel y una paleta desconocidos y renovadores.
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- Si señalamos esta
superficialidad y pretendida renovación de los sonidos electrónicos es porque
consideramos crucial no confundir los términos y distinguir claramente entre lo
electrónico y lo experimental. Que la música electrónica (se entiende, producida
con medios electrónicos) haya convergido en ocasiones con el experimentalismo
estético sonoro no es lo mismo a decir que lo electrónico es idéntico a lo
experimental.
- Entendemos por este
experimentalismo estético sonoro aquella disciplina a la que algunos parecen
querer referirse como arte sonoro. Es experimental la actitud que busca romper
el margen puesto como tope que limita el avance hacia nuevas formas de hacer y
pensar. Que los nuevos recursos técnicos de una época vengan al rescate y ayuda
de esa labor es otra cosa distinta.
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Materialtheorie
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- Pero
aclaremos cuanto antes algunas cuestiones que no pueden quedar sueltas por ahí.
Es evidente que en arte, desde siempre, los medios materiales y las técnicas han
determinado considerablemente la producción, el estilo e incluso los contenidos
mismos. Ninguna época ha podido sustraerse a si misma al producir arte. El arte,
como ya hemos referido antes, nace en una época y esta condicionado radicalmente
por las condiciones de producción de la sociedad que le da ocasión. Además si
asumimos la tesis (tesis por otra parte completamente asumible) que afirma que
el medio material determina los contenidos de la expresión artística,
debemos entender entonces que los medios electrónicos para producción sonora no
pueden ser del todo inocentes al tiempo de realizar una consideración sobre la
música de nuestro tiempo. Si hacemos énfasis en la idea de que los medios
electrónicos no hacen nueva a la música en su fondo, no queremos con ello
implicar que no haya ninguna relación entre transformaciones profundas de
contenido en la música contemporánea y estos nuevos medios electrónicos.
Simplemente tratamos de señalar la diferencia para (por cuestiones de método,
tal vez), no confundir los términos y poder abordar la estética profunda de la
música experimental más justamente y sin caer en simplicidades.
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- Sin embargo es cierto que
hay algo en la experiencia electrónica que marca para siempre la estética
musical. La carrera del desarrollo técnico de instrumentos y herramientas
electrónicas para la música, es la carrera el objetivarse sonoro.
Efectivamente, parece como si el sonido, en tanto que fenómeno físico,
recorriera el transito desde la fantasmalidad, la virtualidad, a la calidad de
objeto aprehensible. Con la computadora (como exponente mayor, último del
desarrollo técnico) el sonido parece convertirse en una sustancia que se
articula a través del interfaz tecnológico y deviene en “cosa” que vemos,
tocamos, modificamos y, en definitiva, tratamos y manipulamos como si de una
sustancia tangible se tratara. La capacidad de representación del sonido en los
diversos aparatos, en formas visuales geométricas en los monitores, en datos
numéricos-algorítmicos, y en definitiva la traducción en pura información
electrónica del sonido, representable y manipulable, posibilitan un trabajo y
manipulación sonora que seguramente ayudan a prescindir y marginar
conocimientos solfeísticos-instrumentales. Ahora el sonido se genera de otra
forma, dando lugar a usos nuevos en lo que vienen a ser músicas nuevas.
- Queremos decir que, los
medios electrónicos de producción de sonido deben situar al creador en una
actitud nueva de entender la música. La aparición de tecnologías como la
microfonía, la grabación y los antes mencionados aparatos para el procesamiento
de la información sonora, deberían poner en entredicho, siguiendo la tesis de la
materialtheorie arnheimniana, las estéticas de las tradiciones musicales
occidentales. En las posibilidades técnicas actuales deben de converger el
bagaje del pensamiento experimental del siglo XX con las nuevas materia plástica
sonora. La música hoy, para ser realmente contemporánea debe afrontar este reto
de disponerse en un pensamiento nuevo, acorde con los medios y los caminos
abiertos en los últimos años de la tradición clásica.
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- Nueva
conciencia
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- Tras las experiencias de
las prácticas sonoras experimentales que recorren todo lo que llamamos música
electrónica (histórica) entramos en una conciencia que nos permite entender el
hecho sonoro mismo de otro modo distinto y nos pone en una disposición más
abierta ante la música instrumental. Hacer música instrumental hoy después de
trabajar en experimentos electrónicos pasa necesariamente por concebir desde
otro prisma toda posibilidad de generación musical.
- Pensamos la música de tal modo
que, por ejemplo, resultan incomprensibles las reflexiones e intentos por
racionalizar el sonido en un ejercicio matemático como el pitagórico. Que el
sonido es un fenómeno que responde a cuestiones físicas, que es posible
controlarlo, organizarlo, grabarlo y después manipularlo y que todo ello resulta
gracias a una traducción matemática de trasfondo no significa que estéticamente
pensemos la música matemáticamente.
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- Deseo minúsculo
y experimentalismo en música
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“…la palabra <<experimental>> es
apta, siempre que se entienda no como la descripción de un acto que luego será
juzgado en términos de éxito o fracaso, sino simplemente como un acto cuyo
resultado es desconocido.”
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John Cage “Silencio”
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- Hay una música a la que nos
referimos como experimental. ¿Qué significa esto?. Siguiendo la cita anterior,
decimos con Cage que es experimental en música (y por tanto en arte) ese
procedimiento que nos lleva a resultados desconocidos. No hay que confundir
experimento en ciencia con experimento en estética. Aunque en ocasiones puedan
resultarnos similares, son sustancialmente distintos. En ciencia se plantea la
hipótesis, se diseña el experimento y el éxito del mismo se mide en función de
lo cerca que nos deje de las expectativas de la hipótesis el resultado. En
ciencia medimos la experimentalidad con los parámetros del proceder racional
perfectamente planificado.
- El experimento en estética
es otra cosa. El resultado desconocido del que habla Cage, ¿Qué es?. De acuerdo
con que planificamos el experimento con mayor o menor rigor, y prevemos unos
resultados. Pero estos nunca están predeterminados, no hay una hipótesis, ni
unos objetivos claramente formulados para el experimento en estética.
Simplemente se deja al mundo que ocurra libremente en los marcos del
laboratorio estético. Es el simple probar-a-ver-que-pasa con esto o con
aquello. En arte estamos en el marco de la estética. La estética pasa
necesariamente por la sensorialidad y a través de esta por la sensibilidad. Si
trabajamos con objetos que llamamos estéticos en arte, es porque construimos y
desarrollamos procesos que nos llevan a experiencias estéticas. Estas
experiencias estéticas van formando un cúmulo tal en la práctica concreta del
artista-individuo que empiezan a acentuarse líneas de trabajo concretas. Si al
principio, en una primera etapa, se trata de un juego libre sin
determinaciones, llegado el momento y en función de los resultados que va
obteniendo en estas experiencias tempranas, el artista dependiendo de los
intereses de su investigación (lo que busca, ¿Qué debe buscar el artista?), se
van delimitando las opciones en líneas precisas de trabajo experimental. Aquí,
ahora si, hay unos objetivos intuitivamente claros que se persiguen en el
experimento. Y este experimento no es el experimento del científico, es otro.
Más bien se trata de esperar atentamente los resultados de la experiencia. El
ver que ocurre que antes mencionábamos. Es el animal humano animal
lingüístico pero también animal de deseos. Deseos simples y casi absurdos. La
persona quiere saber. Que el grado óptimo de saber humano sea el de saber
racional-lingüístico no significa que otras formas de saber no sean validas en
el proceso de aprendizaje y formación de la conciencia. Un niño desea ver que
ocurre si mete la mano en el plato lleno de sopa. Quiere saber que ocurre si
grita alto en la silenciosa sala de espera de la consulta médica. Quiere saber
que pasa al caminar descalzo, quiere saber que pasa si deja que su cuerpo
vestido se moje bajo una fuerte tormenta, quiere saber, desea experimentar,
múltiples cosas que nacen del deseo, el deseo minúsculo. Quiere saber que ocurre
si hace esto o lo otro. Este querer saber, no es del tipo crítico. Es mas bien
un querer saber experimental en el sentido cageano de experimental.
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- A lo que queremos llegar
ahora, es a la cuestión de que el experimentalismo sonoro desde las
perspectivas de las practicas contemporáneas (denominadas a veces música
experimental y a veces arte sonoro y otras) de trabajo confiere a los agentes
(aunque en menor medida al publico) una conciencia especial que nos dispone para
pensar lo sonoro y repensar la música de una manera contemporánea. Desde esta
posición, entendemos que la música del futuro, será arte sonoro o no será. Es
decir que en la practica de lo musical, y ateniéndonos al hecho de que cada
época ha tenido una música propia y distinta, el futuro próximo promete una
trayectoria hacia la integración en el seno del arte y como cosas
indiferenciadas.
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- Las posibilidades técnicas
de manipulación del sonido y la asimilación real de las estéticas experimentales
de vanguardia plantean un nuevo escenario para la practica futura de la música,
una practica que sin duda, será distinta a como la hemos conocido antes. La
proliferación de jóvenes que se suman a las filas del arte sonoro deja entrever
que entramos en una forma de entender el hecho sonoro, compartida por una
colectividad cada vez mayor de gente, que dista mucho de pensarlo desde los
parámetros estandarizados de la música “clásica” y/o popular-comercial. Parece
que estuviéramos en una época en la que las condiciones productivas,
tecnológicas y estéticas estuviesen llegando a un punto de desarrollo y
acumulación tal que se oliera en el horizonte una pronta transformación radical
para los próximos tiempos. Y si seguimos a Attali, parece que una de las
características de esta futura música consiste precisamente en la
superproducción de la misma, es decir en que cualquiera hará su música propia
por el simple placer de tocarla. Será una música liberada de las condiciones del
mercado.
- Y si tenemos una música, o más
bien, un arte sonoro liberado de ataduras extrañas a la propia practica sonora
cabe esperar que se avecinen formas radicalmente nuevas de pensar la música.
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- Resumiendo
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- Para llevar a cabo una
reflexión critica de la música y en mayor medida el hecho sonoro hoy es
necesario considerar algunos elementos ineludibles. Primero prestar una atenta
mirada a los nuevos entornos sonoros en los que estamos viviendo. Prestar
atención al paisaje sonoro que nos rodea y que novedades ofrece respecto a
tiempos pasados para luego ver como afecta ello en nuestra escucha como sociedad
histórica. Después una consideración de los medios tecnológicos de producción de
sonido y trabajo en los que se enmarca la labor del nuestro músico
contemporáneo. Luego advertir que las estéticas de vanguardia, advertir que las
estéticas de la experimentación musical del siglo XX han cuajado o están
empezando a ser asumidas de forma masiva por montones de personas que pasan a la
practica. Saber también que este hecho genera una escena que no es ya la de una
minoría de vanguardia sino que nos encontramos ante amplias comunidades que
asumen como naturales aquellos presupuestos y que por tanto hay que considerar
cuales son las consecuencias radicales de semejante situación. Cuestionarnos a
donde nos lleva este hecho. Y por ultimo tratar de insertar el hecho sonoro como
fenómeno mucho más amplio que la simple música, y tratar de situarlo en el marco
de la investigación estética general, en el dominio del arte.
Diciembre 2005 - ENERO 2006
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